domingo, 17 de julio de 2011

PRESENTACIÓN DE UNA ANTOLOGÍA SOBRE FRANCISCO ANTONIO DE ZELA



Sin comentario alguno, transcribimos lo que ocurrió hace días atrás, en la ceremonia de presentación de una antología sobre el levantamiento de Zela. Pronto daremos a conocer nuestro punto de vista...

"PRESENTACION DEL LIBRO  HISTORIA Y LEGADO DE ZELA

(13 julio 2011 Club Unión)

Por: Jesús Gordillo Begazo


La austral y muchas veces nostálgica Tacna, no solo es vida hecha historia ni es el paraíso de mercancías, que en el marco de la legalidad transitan y se expenden en abundancia inusitada. Tacna es dueña de una geografía que parece haber sido urdida por expertas tejedoras andinas, en donde el desierto baña sus rubores en el extenso mar y tranquiliza sus euforias en las heladas cumbres del Tacora. Sus valles son verdaderos oasis que a pesar del duro flagelo propalado por el inclemente Atacama, verdean y alimentan a sus hijos sin claudicar desde los tiempos en que las huacas y los apus, dieron forma a la piedra y “domesticaron la vida”.

Y desde el mar hasta la cordillera, el urdido de la tierra se hizo diferente y los mallkus sembraron de esperanza y colores todos los campos, todas las profundidades y todos los cielos. La semilla levantó su orgullo y la vida se echó a caminar por las llanuras, montes y quebradas. Solo basta observar el atardecer del occidente que sobre el vaivén de las olas reposa, para entender tanta magia hecha acuarela. Solo basta colgarse de los jardines escalonados de la montaña, para quedar sorprendidos de la sabiduría de los mortales que la habitan. Solo basta deslizarse por los límpidos y fríos témpanos del Barroso, para saber que los dioses que ahí residen dominan el universo. Solo basta besar el cielo con la mirada, para hacer de la vida un paisaje de ilusiones.

Es que Tacna es todo eso. Es un espacio de diversidades y acogedores sueños, en donde los epílogos acaban siendo siempre lo más importante, del aquel libro que ha diario es desojado por la incertidumbre. Tacna es mar, es valle, es montaña, es cordillera, es olor a luna y a estrellas y es hechura de los infinitos rayos de sol. Tacna, es vida y es esperanza por donde la desees.  

En ese marco, casi poético y metafórico, conmemorar el Bicentenario de la Insurrección de Zela, significa para las Américas el epílogo de un camino que aún sigue trazándose en busca de la libertad y la democracia plena. Significa además, reforzar los lazos de la co tradición de nuestra América Andina que emerge y hace de la esperanza su más genuino bastión. Así lo ha entendido el Perú y así lo ha entendido Tacna.

Desde el año 2010 la “Comisión Municipal y Regional del Bicentenario del Primer Grito de Libertad de Zela en Tacna” (presidida por el Dr. Luis Cavagnaro Orellana y acompasada por personalidades, autoridades y entusiastas ciudadanos, que deponiendo tiempos y compromisos lo han todo para hacer de la gesta el paradigma de la patria soñada), estructuró un nutrido programa que incluyó actos académicos, concursos de ensayos sobre Zela, homenajes a la valiente y ejemplar esposa del prócer doña María Natividad Siles de Antequera y Laso de la Vega, representaciones teatrales del levantamiento, ediciones de documentales, difusión a través de los medios de comunicación y la edición del libro que esta noche presentamos.

El libro, auspiciado por la Fundación Cultural del Banco de la Nación - que preside Don Humberto Meneses-  como lo indica su título es una profusa recopilación (cuidada por el Dr. Cavagnaro) de las principales obras que se publicaron desde poco después de la Insurrección de Tacna de 1811. Se inicia con las breves menciones del historiador militar español  coronel Andrés García Camba, de su obra “Memorias para la historia de las armas españolas  en el Perú”, publicada en Madrid el año 1846. Ahí, tendenciosamente, García Camba reduce la duración del movimiento del prócer Zela a un solo día, desconociendo los cuatro días que duró la insurrección.

El segundo texto recopilado, es un fragmento de la obra “La Independencia del Perú” prologada por Luis Alberto Sánchez, del historiador chileno Benjamín Vicuña Mackenna, que trata sobre la Rebelión de Tacna de 1811.  Ahí Vicuña Mackenna realiza un estudio el periodo entre los años “... 1809-1819 desde los primeros levantamientos armados hasta los preparativos del arribo de San Martín”, y es el primero que coincidiendo con las leyes del Congreso de 18 de enero de 1823 y del 26 de mayo de 1828, señala al Levantamiento de Tacna de 1811, como “...el primer grito de rebelión armada en el Perú...”, indicando que “El primer grito de independencia del Perú se dio en esta heroica ciudad de Tacna por don Francisco Antonio de ZELA  y don José ROSA de ARA, el 20 de junio de 1811”.

Vicuña Mackenna, recurre a los familiares de Zela para poder recabar datos seguramente más fidedignos sobre su lugar de nacimiento, educación y su arribo a Tacna. Además hace referencia del matrimonio de Zela y su oficio de fundidor, balanzario y ensayador y sobre el aprecio que la gente de la campiña tacneña le tenía. Destaca la participación en la gesta, de José Rosa Ara y detalla los pormenores del movimiento con suma precisión. Finaliza, explicando los sinsabores de Zela y su familia desde su prisión y el largo juicio que se le siguió y los esfuerzos que se hicieron por conseguir el indulto, y finalmente su condena y fallecimiento en la lejana cárcel de  Chagres en Panamá.

El siguiente testimonio es la obra “El Coloniaje” del tacneño José Belisario Gómez Castañón, publicada el año 1861. Don Belisario era secretario privado del escritor Felipe Pardo y Aliaga, y escribió el libro cuando se celebraban los cincuenta años de la insurrección de Zela. El texto, trata sobre los  antecedentes de la revolución americana y reseña el paisaje cautivador de la región tacneña y las bondades de su agricultura. En el capítulo IV se refiere a la  historia de Tacna desde las épocas más antiguas hasta antes de la insurrección del 20 de junio de 1811. En el capítulo VI trata sobre la historia familiar, incluyendo a los hijos de don Alberto de Zela y Neyra. En el capítulo VII sugiere la temprana vocación sacerdotal de Zela por haber estudiado en el Colegio Seminario de Santo Toribio. También hace una reseña de la Historia de Arica y trata sobre su ruina hasta el traslado de las Cajas Reales a Tacna. Es el primero que fija la fecha de matrimonio del prócer y precisa el número, nombre y fecha de nacimiento de sus hijos. En el capítulo XI retoma la línea del desarrollo del proceso emancipador de América del Sur hasta la expedición de los argentinos Balcarce y Castelli sobre el Alto Perú y la relación establecida con Zela. No aporta nada sobre las incidencias en los días que mediaron entre la noche del 20 y la disolución del movimiento. Se agregan detalles sobre el momento de la captura de Zela, algo sobre el proceso seguido en Tacna y Lima y el paso a Chagres cuando el prócer tenía 51 años de edad. La obra concluye, con la mención del levantamiento de Tacna de 1813 del caudillo Paillardelle.

Luego, del  “Diccionario Histórico Biográfico del Perú” de Don Manuel de Mendiburu Bonet, editado en Lima en  1876, se extrae la ficha de Francisco Antonio de Zela. Por lo resumido del texto no se advierte mayor contribución a lo ya conocido sobre Zela y su gesta. Como sabemos, Mendiburu estaba vinculado con Tacna desde el año 1840, en que fue Prefecto.  

El siguiente texto es de Aníbal Gálvez, miembro de número del Instituto Histórico del Perú, extraído de su libro titulado “Zela”. Es una obra de fácil lectura escrita con un estilo ágil y novedoso. Gálvez hurgó en los archivos permitiéndole ampliar su base de datos. Usó un expediente que encontró en el Archivo Nacional del Perú sobre un juicio seguido contra el joven Zela en 1793. Y también revisó un extenso expediente de un juicio apelado a la Corte Suprema, del que pudo extraer el testamento de Diego Siles y los litigios por la hacienda de Cinto. Además, es el primero que esboza el linaje de los Zela, hasta la quinta generación.

Creo, que para todos la obra cumbre sobre las rebeliones de Tacna es la de Rómulo Cúneo Vidal, titulada “Historia de las Insurrecciones de Tacna por la Independencia del Perú 1811 - 1813”. Tras conocer el primer acto jurídico que ejecutó la autoridad realista con los comprometidos en el movimiento, Cúneo Vidal pudo secuenciar los hechos y a partir del testamento de don Alberto de Zela, amplía los detalles. Incluye una de las tantas proclamas que hizo circular Castelli y finalmente presenta las biografías de Ramón Copaja, Toribio Ara y Pedro José Gil de Herrera, fieles colaboradores de la gesta libertaria.

El libro, culmina con la obra del Dr. Luis Cavagnaro Orellana “Zela. Adalid de la Libertad”, que aporta detalles extraídos de diferentes juicios ubicados en el Archivo Nacional de Chile. Incide en detalles de la vida cotidiana del prócer, sus relaciones amicales, acontecimientos que van esbozando su perfil libertario; actualiza el cuadro de descendientes del Prócer y realiza una reseña biográfica de todos los colaboradores directos de Zela.

Sin duda, el libro que presentamos en esta inolvidable noche, es el resultado de esfuerzos conjuntos de personas e instituciones, sin pedir nada a cambio, que la Comisión supo liderar con suma responsabilidad y convicción. Es el resultado del compromiso asumido por la Fundación Cultural del Banco de la Nación, permitiendo que este sueño se cristalice.

Este sueño de 557 páginas, incrementará la producción bibliográfica para el conocimiento de la inspiradora historia de Tacna. Es una producción que se enmarca dentro de la ansiada política cultural que debe implementarse a corto plazo, en donde el Estado peruano sigue siendo el principal responsable de su articulación y diseño. Este desafío debe ceñirse sobre parámetros y ejes vinculados con la democracia, respeto a los derechos humanos, acceso a la universalidad cultural, la libre expresión personal, el acceso a la práctica de la paz, la libre decisión, la tolerancia y el diálogo inclusivo.  En esos términos, considero que el Estado debe construir una política cultural que dignifique a todos por igual, en donde unos de sus ejes deberán estar orientados al diseño de estrategias específicas de fortalecimiento del sentido de Nación en las ciudades de frontera.

En ese escenario, la ciudad de Tacna puede ser el lugar a elegir para desarrollar un programa piloto, que demuestre que una política cultural de frontera puede asegurar niveles visibles de desarrollo cultural. Tacna es considerada como la ciudad fronteriza más importante del País, en donde los índices del PBI superan el promedio nacional y  el crecimiento económico y social se hacen visibles en su dinámica turística, comercial, educativa, creciente infraestructura, servicios y actividad extractiva. Las condiciones están dadas, solo quedaría que el Estado asimile que la puesta en marcha de un programa integral de desarrollo cultural, podría generar sólidos resultados en la afirmación del sentido de pertenencia, identidad, autoestima social y mejoramiento de la calidad de vida de sus pobladores. En los años ochenta del siglo pasado, el ex INC junto con la OEA, impulsaron un proyecto cultural en Tacna, que integraba varias áreas de la cultura,  con el propósito de promover la “cultura en la dimensión del desarrollo”. La idea sigue vigente y considero que aún es una opción viable en pleno siglo XXI.

De esa experiencia se desprende la necesidad de contar con el diseño e implementación de un programa que gestione los activos histórico – culturales de la región de Tacna, con el objetivo de fortalecer la identidad local. En segundo término, la estrategia debe extenderse a incluir formatos de conocimiento y afirmación de la historia y cultura nacional, que posibilite consolidar el sentido de Nación en los ciudadanos de la región. Finalmente, Tacna debe constituirse en la puerta de enlace e integración cultural, con los países vecinos de Chile, Bolivia, Argentina y Brasil.

Como observamos, son tres los niveles de gestión que perfectamente se pueden poner en marcha en Tacna, cuya experiencia y resultados pueden ser el referente para su aplicación en otras ciudades fronterizas del País. Por el momento, el Estado no cuenta con una política cultural legal y socialmente sostenible, que estimule y  promueva el desarrollo cultural en sus fronteras. Indudablemente, las facilidades tributarias para impulsar la industria editorial forman parte de ese reto.

El libro “Historia y Legado de Zela: Recopilación de textos referidos a la insurrección de Tacna de 1811 y a la vida de Francisco Antonio de Zela y Arizaga”, que esta noche nos engalana, es parte de dicha discusión y es sin duda la exigencia de un reto que tenemos que asumir: el desarrollo integral de nuestra Región.

Gracias Dr. Cavagnaro por la deferencia concedida; gracias a los integrantes de la Comisión del Bicentenario por su genuino esfuerzo; gracias a los integrantes de la Sub Comisión de Investigación y Publicaciones presidida por doña María Jesús Olivera de Campos, por permitirme ser parte del equipo; gracias Don Humberto Meneses Arancibia, por la impecable edición del libro;  gracias a todos ustedes, ilustres invitados, por su presencia y por hacer de la gesta de Zela, la oportunidad y el sueño esperado.

¡¡¡Muchas gracias!!!"

Fuente:

http://espiritualidadycomunicacion.blogia.com/2011/071602-presentacion-del-libro-historia-y-legado-de-zela-jesus-gordillo-begazo.php 

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